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¿Por qué usar zapatos usados específicamente?
Pueden estar ya adaptados a los pies de otra persona, lo que provoca una presión desigual.
La falta de higiene en los zapatos de segunda mano puede transferir sudor, bacterias u hongos, empeorando la irritación o provocando una infección.
(Las imágenes de arriba muestran ejemplos típicos de callos y durezas amarillas en los dedos de los pies causadas por la fricción del calzado).
Cambia de calzado: Deja de usar el par que te causa el problema. Opta por zapatos que te queden bien, con una puntera ancha y buena amortiguación.
Remoja y suaviza: Remoja tus pies en agua tibia con jabón durante 10-20 minutos y luego lima suavemente el callo con una piedra pómez o una lima de uñas. Evita cortarlo tú mismo para prevenir infecciones.